ENVIAR

¿Qué significa ser «enviado»?

En el corazón de nuestro ministerio, «enviar» es más que un simple acto; es un llamado bíblico a la acción. Se trata de comisionar a creyentes para que lleven a cabo una misión específica en nombre de Cristo y su iglesia. Al igual que Jesús envió a sus discípulos, nosotros preparamos y enviamos a personas para que prediquen, sirvan y construyan el Reino de Dios.

Este concepto vital tiene sus raíces en el modelo de misión que vemos en las Escrituras.


Un llamado arraigado en la Biblia

Nuestra misión de enviar se inspira en dos ejemplos bíblicos poderosos:

  • El modelo de Jesús: Jesús no solo predicó, sino que también envió a sus discípulos para sanar, predicar y servir (Mateo 10:5-8). Su mandato final en Mateo 28:19-20 —»Vayan y hagan discípulos»— estableció el principio de que el ministerio es un movimiento constante de acción y expansión.
  • El ejemplo de la iglesia apostólica: La iglesia primitiva, guiada por el Espíritu Santo, entendió este llamado. En Hechos 13:1-3, vemos cómo la comunidad en Antioquía comisionó a Pablo y Bernabé, demostrando que el envío es una decisión colectiva y llena de propósito.

El «enviar» se manifiesta de diversas maneras

El llamado de ser enviado no se limita a los misioneros. Abarca una variedad de roles y propósitos dentro del cuerpo de Cristo:

  • Misiones evangelísticas: Enviamos personas a compartir el Evangelio tanto a nivel local como en contextos transculturales.
  • Servicio práctico: Delegamos tareas esenciales como la ayuda a los más necesitados, la enseñanza o la administración, siguiendo el ejemplo de los diáconos en Hechos 6:1-6.
  • Ministerios especializados: Capacitamos y enviamos líderes para roles específicos, como pastores, maestros o consejeros, con el respaldo total de la iglesia (Efesios 4:11-12).

Un envío con propósito claro

El verdadero envío cristiano no es solo una actividad; es un servicio genuino centrado en Cristo y en las necesidades de los demás. Un envío auténtico se caracteriza por:

  • Confirmación espiritual: Es un llamado discernido a través de la oración, el desarrollo de dones espirituales y la confirmación de la comunidad de fe.
  • Preparación: Los que son enviados están equipados con conocimiento bíblico y habilidades prácticas, siguiendo el modelo de preparación que Pablo describe en 1 Timoteo 3:1-7.
  • Propósito: Su servicio tiene un objetivo claro, que es glorificar a Cristo y servir a otros, imitando a Jesús, quien «no vino para ser servido, sino para servir» (Mateo 20:28).

El camino del enviado puede tener desafíos, pero también trae una alegría profunda al saber que somos parte de la obra redentora de Dios. Al servir, no solo contribuimos a la vida de otros, sino que también experimentamos un crecimiento espiritual transformador.