ESTUDIOS BÍBLICOS

El Patrón del Candelero: Unción para Brillar, Unción para Alimentar

Premisa Central: Dios estableció un diseño específico para el candelero (la Menorá) que no solo revela su naturaleza, sino que también establece un patrón espiritual para su pueblo. Somos llamados a recibir una doble unción: la unción que nos permite brillar (testimonio, luz en la oscuridad) y la unción que nos permite alimentar (sustento, permanencia, obra del Espíritu).

Introducción

A lo largo de la Escritura, Dios utiliza objetos físicos para enseñar realidades espirituales eternas. Uno de los más significativos es el Candelero de Oro, o Menorá. Desde el Tabernáculo de Moisés hasta la visión de Zacarías, y culminando en la presencia de Cristo en Apocalipsis, el candelero nos habla de un propósito divino inalterable.

No somos llamados a ser velas que se consumen solas, sino candeleros de oro puro que sostienen una luz continua. Para ello, necesitamos entender el patrón: necesitamos una unción que nos haga brillar en un mundo de oscuridad y una unción que nos mantenga vivos y productivos en la casa de Dios.

1. El Patrón Establecido (Éxodo 27:20-21)

«Y mandarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas, para el alumbrado, para hacer arder continuamente las lámparas… Aarón y sus hijos las dispondrán delante de Jehová desde la tarde hasta la mañana…»

A. El Material: Oro Puro

El candelero no era de madera recubierta de oro, sino de oro puro macizo (Éxodo 25:31). Esto habla de divinidad y naturaleza santa. La luz que brilla en el mundo debe tener una fuente divina. No es nuestra sabiduría o carisma natural; es una unción que viene de lo alto, forjada a fuego y martillo (simbolizando las pruebas que purifican nuestro carácter).

B. El Combustible: Aceite Puro de Olivas Machacadas

El aceite no era cualquier aceite; era «puro de olivas machacadas». Esto nos habla de la Unción del Espíritu Santo, pero obtenida a través de un proceso:

· Machacadas: El aceite fluye cuando la aceituna es presionada. Así, el Espíritu Santo se manifiesta con poder en vidas que han sido quebrantadas en la presencia de Dios. Es la unción para brillar que surge de la intimidad y la rendición.

C. La Responsabilidad Continua: «Para hacer arder continuamente»

El candelero no era para eventos especiales, sino para arder «continuamente». Aarón y sus hijos (los sacerdotes) tenían la tarea de mantenerlo.

· La unción no es un evento único: Es una relación continua que debemos «disponer» cada día. Debemos alimentar nuestra lámpara cada mañana y cada tarde a través de la oración y la Palabra.

2. El Desafío del Brillar: «No con ejército, ni con fuerza» (Zacarías 4:1-6)

Zacarías tiene una visión de un candelero de oro con un depósito de aceite en la parte superior, y dos olivos que vierten constantemente aceite en él.

A. La Pregunta Clave: «¿Qué ves?» (v. 2)

Dios nos pregunta hoy: ¿Qué ves en tu vida? ¿Ves una lámpara a punto de apagarse por falta de aceite, o ves un candelero conectado a una fuente inagotable?

B. El Gran Secreto para Brillar: El Espíritu (v. 6)

«No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.»

· El «Brillo» equivocado: A veces intentamos brillar con nuestra propia fuerza, con nuestro intelecto o con nuestra personalidad. Eso produce una luz artificial que no disipa las tinieblas espirituales.

· El «Brillo» verdadero: Es el resultado de estar conectados a la fuente. No se trata de cuánto nos esforzamos, sino de cuánto permitimos que el aceite del Espíritu fluya a través de nosotros. La unción para brillar atrae a las personas no hacia nosotros, sino hacia la luz del mundo: Cristo.

3. La Función de Alimentar: Conectados a la Vid (Apocalipsis 1:12-13)

«Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre…»

Juan ve una revelación gloriosa: ya no un candelero, sino siete, y en medio de ellos, Cristo.

A. La Unción para Brillar es Corporativa

Los candeleros son las iglesias. Brillamos juntos. Una sola lámpara ilumina una habitación pequeña, pero siete candeleros (la iglesia unida) iluminan la historia. Nuestro brillo individual se potencia en comunidad.

B. La Unción para Alimentar viene de Cristo

Notemos algo crucial: los candeleros están en medio de la presencia de Cristo. Él no está fuera, está en medio.

· La única manera de tener aceite para alimentar nuestras lámparas (mantener la vida espiritual) es permanecer cerca de Él.

· Alimentar implica que la lámpara no se consume a sí misma; es alimentada por el aceite. En nuestra vida cristiana, no se trata de auto-sacrificio por el simple hecho de sufrir, sino de ser «alimentados» por la savia de la Vid (Jesús) para producir fruto y luz (Juan 15).

Aplicación Práctica: ¿Cómo vivimos este patrón?

1. Ser «Olivas Machacadas» (Intimidad):

Debemos permitir que el proceso de Dios nos quebrante. La oración de rodillas, el estudio de la Palabra y la adoración son el «machacamiento» que produce el aceite puro en nuestra vida.

2. Conectarse a la Fuente (Dependencia):

Como en Zacarías, debemos entender que no somos un depósito limitado, sino un canal. Los olivos vertían directamente en el candelero. Debemos mantener una conexión directa y constante con el Espíritu Santo, permitiendo que fluya a través de nosotros hacia los demás. Esto es alimentar a otros con la presencia de Dios.

3. Dejar a Cristo en el Centro (Enfoque):

En Apocalipsis, lo más importante no eran los candeleros en sí, sino Quién estaba en medio. Si nuestro ministerio, nuestro testimonio o nuestra vida no tienen a Cristo en el centro, nuestro brillo se apagará. La unción para brillar tiene un solo propósito: que otros vean nuestras buenas obras y glorifiquen a nuestro Padre que está en los cielos (Mateo 5:16), no a nosotros.

Conclusión

El Patrón del Candelero es claro:

· Fuimos diseñados para brillar en medio de las tinieblas.

· Pero solo podemos brillar si tenemos aceite.

· Y ese aceite no lo fabricamos nosotros; fluye de la unción del Espíritu, alimentado por nuestra conexión diaria con Cristo, el verdadero Sumo Sacerdote que camina en medio de sus candeleros.

Hoy, Dios nos invita a revisar nuestras lámparas. ¿Están llenas de aceite? ¿Estamos permitiendo que el Espíritu fluya para alumbrar a los que están en oscuridad? Acerquémonos al Maestro, el que está en medio de los candeleros, para que Él reponga nuestra unción y podamos cumplir nuestro propósito: Brillar para Él y Alimentar a otros con Su presencia

Del Lugar Secreto al Monte Carmelo: Unción para el Clamor, Unción para el Fuego

Premisa Central: Entre el arroyo de Querit y la cima del Monte Carmelo hay un camino espiritual que todo creyente debe recorrer. Elías nos enseña que la unción para el fuego que consume en público (Carmelo) solo es posible si primero se ha cultivado la unción para el clamor en secreto (Querit y Sarepta). No hay poder sin presencia; no hay manifestación sin consagración.

Introducción

La historia de Elías es dramática y poderosa. Aparece en la Escritura casi de la nada, confronta al rey Acab, cierra los cielos y luego, en un monte, hace descender fuego de Dios que avergüenza a 450 profetas de Baal.

Pero, ¿cómo llegó Elías a ese momento? La Biblia nos revela que entre su primera aparición y su gran victoria hubo un proceso. Un proceso de escondimiento, de silencio, de dependencia milagrosa y de clamor persistente. El Monte Carmelo fue el escenario de la unción manifiesta, pero los arroyos y las viudas fueron la escuela de la unción secreta.

Hoy exploraremos este viaje: cómo pasar del lugar secreto (donde nadie te ve, solo Dios) al Monte Carmelo (donde todos ven a Dios a través de ti).Título: El Patrón del Candelero: Unción para Brillar, Unción para Alimentar

Premisa Central: Dios estableció un diseño específico para el candelero (la Menorá) que no solo revela su naturaleza, sino que también establece un patrón espiritual para su pueblo. Somos llamados a recibir una doble unción: la unción que nos permite brillar (testimonio, luz en la oscuridad) y la unción que nos permite alimentar (sustento, permanencia, obra del Espíritu).

Introducción

A lo largo de la Escritura, Dios utiliza objetos físicos para enseñar realidades espirituales eternas. Uno de los más significativos es el Candelero de Oro, o Menorá. Desde el Tabernáculo de Moisés hasta la visión de Zacarías, y culminando en la presencia de Cristo en Apocalipsis, el candelero nos habla de un propósito divino inalterable.

No somos llamados a ser velas que se consumen solas, sino candeleros de oro puro que sostienen una luz continua. Para ello, necesitamos entender el patrón: necesitamos una unción que nos haga brillar en un mundo de oscuridad y una unción que nos mantenga vivos y productivos en la casa de Dios.

1. El Patrón Establecido (Éxodo 27:20-21)

«Y mandarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas, para el alumbrado, para hacer arder continuamente las lámparas… Aarón y sus hijos las dispondrán delante de Jehová desde la tarde hasta la mañana…»

A. El Material: Oro Puro

El candelero no era de madera recubierta de oro, sino de oro puro macizo (Éxodo 25:31). Esto habla de divinidad y naturaleza santa. La luz que brilla en el mundo debe tener una fuente divina. No es nuestra sabiduría o carisma natural; es una unción que viene de lo alto, forjada a fuego y martillo (simbolizando las pruebas que purifican nuestro carácter).

B. El Combustible: Aceite Puro de Olivas Machacadas

El aceite no era cualquier aceite; era «puro de olivas machacadas». Esto nos habla de la Unción del Espíritu Santo, pero obtenida a través de un proceso:

· Machacadas: El aceite fluye cuando la aceituna es presionada. Así, el Espíritu Santo se manifiesta con poder en vidas que han sido quebrantadas en la presencia de Dios. Es la unción para brillar que surge de la intimidad y la rendición.

C. La Responsabilidad Continua: «Para hacer arder continuamente»

El candelero no era para eventos especiales, sino para arder «continuamente». Aarón y sus hijos (los sacerdotes) tenían la tarea de mantenerlo.

· La unción no es un evento único: Es una relación continua que debemos «disponer» cada día. Debemos alimentar nuestra lámpara cada mañana y cada tarde a través de la oración y la Palabra.

2. El Desafío del Brillar: «No con ejército, ni con fuerza» (Zacarías 4:1-6)

Zacarías tiene una visión de un candelero de oro con un depósito de aceite en la parte superior, y dos olivos que vierten constantemente aceite en él.

A. La Pregunta Clave: «¿Qué ves?» (v. 2)

Dios nos pregunta hoy: ¿Qué ves en tu vida? ¿Ves una lámpara a punto de apagarse por falta de aceite, o ves un candelero conectado a una fuente inagotable?

B. El Gran Secreto para Brillar: El Espíritu (v. 6)

«No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.»

· El «Brillo» equivocado: A veces intentamos brillar con nuestra propia fuerza, con nuestro intelecto o con nuestra personalidad. Eso produce una luz artificial que no disipa las tinieblas espirituales.

· El «Brillo» verdadero: Es el resultado de estar conectados a la fuente. No se trata de cuánto nos esforzamos, sino de cuánto permitimos que el aceite del Espíritu fluya a través de nosotros. La unción para brillar atrae a las personas no hacia nosotros, sino hacia la luz del mundo: Cristo.

3. La Función de Alimentar: Conectados a la Vid (Apocalipsis 1:12-13)

«Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre…»

Juan ve una revelación gloriosa: ya no un candelero, sino siete, y en medio de ellos, Cristo.

A. La Unción para Brillar es Corporativa

Los candeleros son las iglesias. Brillamos juntos. Una sola lámpara ilumina una habitación pequeña, pero siete candeleros (la iglesia unida) iluminan la historia. Nuestro brillo individual se potencia en comunidad.

B. La Unción para Alimentar viene de Cristo

Notemos algo crucial: los candeleros están en medio de la presencia de Cristo. Él no está fuera, está en medio.

· La única manera de tener aceite para alimentar nuestras lámparas (mantener la vida espiritual) es permanecer cerca de Él.

· Alimentar implica que la lámpara no se consume a sí misma; es alimentada por el aceite. En nuestra vida cristiana, no se trata de auto-sacrificio por el simple hecho de sufrir, sino de ser «alimentados» por la savia de la Vid (Jesús) para producir fruto y luz (Juan 15).

Aplicación Práctica: ¿Cómo vivimos este patrón?

1. Ser «Olivas Machacadas» (Intimidad):

Debemos permitir que el proceso de Dios nos quebrante. La oración de rodillas, el estudio de la Palabra y la adoración son el «machacamiento» que produce el aceite puro en nuestra vida.

2. Conectarse a la Fuente (Dependencia):

Como en Zacarías, debemos entender que no somos un depósito limitado, sino un canal. Los olivos vertían directamente en el candelero. Debemos mantener una conexión directa y constante con el Espíritu Santo, permitiendo que fluya a través de nosotros hacia los demás. Esto es alimentar a otros con la presencia de Dios.

3. Dejar a Cristo en el Centro (Enfoque):

En Apocalipsis, lo más importante no eran los candeleros en sí, sino Quién estaba en medio. Si nuestro ministerio, nuestro testimonio o nuestra vida no tienen a Cristo en el centro, nuestro brillo se apagará. La unción para brillar tiene un solo propósito: que otros vean nuestras buenas obras y glorifiquen a nuestro Padre que está en los cielos (Mateo 5:16), no a nosotros.

Conclusión

El Patrón del Candelero es claro:

· Fuimos diseñados para brillar en medio de las tinieblas.

· Pero solo podemos brillar si tenemos aceite.

· Y ese aceite no lo fabricamos nosotros; fluye de la unción del Espíritu, alimentado por nuestra conexión diaria con Cristo, el verdadero Sumo Sacerdote que camina en medio de sus candeleros.

El Lugar Secreto: La Unción para el Clamor (1 Reyes 17:1-6; Santiago 5:17)

«Entonces Elías… dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra.» (1 Reyes 17:1)Hoy, Dios nos invita a revisar nuestras lámparas. ¿Están llenas de aceite? ¿Estamos permitiendo que el Espíritu fluya para alumbrar a los que están en oscuridad? Acerquémonos al Maestro, el que está en medio de los candeleros, para que Él reponga nuestra unción y podamos cumplir nuestro propósito: Brillar para Él y Alimentar a otros con Su presencia

A. La Presencia: «En cuya presencia estoy»

Antes de declarar sequía sobre la tierra, Elías declara una realidad: él vive en la presencia de Dios. Esta es la base de la unción para el clamor.

· No es un visitante, es un morador: Elías no iba al templo de vez en cuando; él habitaba en la presencia. Su identidad no estaba en su ministerio público, sino en su relación privada con Dios.

· Aplicación: La unción para el clamor nace cuando entendemos que nuestra mayor credencial no es lo que hacemos para Dios, sino el tiempo que pasamos con Él.

B. El Escondite: El Arroyo de Querit (v. 2-6)

Inmediatamente después de su gran declaración, Dios lo esconde.

· «Vete de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit.»

· El proceso del arroyo: Querit significa «cortar» o «separar». Dios corta a Elías de la vida pública, de las multitudes y de la actividad ministerial.

· Alimento en sequía: Dios usa cuervos (animales inmundos) para traerle pan y carne. En el lugar secreto, Dios provee de maneras inusuales para enseñarnos a confiar solo en Él.

· Lección: La unción para el clamor se forja en la soledad. Es donde no hay aplausos, solo fe. Es donde aprendemos que Dios es suficiente.

C. La Persistencia: El Clamor de Santiago 5:17-18

«Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió… Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia…»

· Clamor no es un grito, es una persistencia: La palabra usada implica una oración intensa, «oró con oración». No era una fórmula mágica; era una agonía espiritual.

· Siete veces en el Carmelo: Más tarde, en la cima, mientras su siervo miraba al mar, Elías clamó siete veces hasta ver la nube (1 Reyes 18:43-44). La unción para el clamor no se rinde; persiste hasta que la respuesta llega.

2. El Camino Intermedio: La Escuela de la Dependencia (1 Reyes 17:8-24)

Entre el arroyo y el monte, hay una escala obligada: Sarepta. Aquí, la unción para el clamor se refina a través del servicio y el dolor.

A. La Viuda de Sarepta: Proveer para ser provisto

Dios envía a Elías donde una viuda pobre. Elías no va a recibir, sino a dar primero.

· «Hazme primero a mí una pequeña torta…» (v. 13). La fe se activa al obedecer y al servir.

· El milagro de la harina y el aceite: En el lugar secreto del hogar de una viuda, Dios sostiene a Elías con un milagro continuo. La unción para el clamor aprende que Dios es el proveedor diario.

B. La Resurrección del Hijo: El Clamor que Trasciende (v. 17-24)

Cuando el hijo de la viuda muere, Elías enfrenta su mayor prueba.

· «Y clamó a Jehová, y dijo: Jehová Dios mío, ¿aun a la viuda en cuya casa estoy hospedado has afligido, haciéndole morir su hijo?» (v. 20).

· Tres veces se tendió sobre el niño. Elías no solo clamó; se involucró. Puso su vida sobre la muerte.

· Resultado: El niño resucita. La unción para el clamor no solo trae lluvia o fuego; trae vida donde hay muerte.

· Aplicación: Antes de enfrentar a los profetas de Baal, Elías tuvo que enfrentar la muerte en una habitación privada. Si no clamamos por los muertos en secreto, no podremos traer fuego en público.

3. El Monte Carmelo: La Unción para el Fuego (1 Reyes 18:16-39)

Llega el día de la confrontación. Elías, fortalecido en el lugar secreto, sube al monte. La unción que cultivó en el clamor ahora se manifiesta como fuego.

A. El Contexto: La Confrontación Necesaria (v. 21)

«¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él.»

· La unción para el fuego trae claridad. No hay medias tintas. Elías confronta la indecisión del pueblo.

· El Monte Carmelo es el lugar de la verdad, donde lo oculto (la falsedad de Baal) queda expuesto por la luz del fuego de Dios.

B. El Altar: Restaurar lo Roto (v. 30-35)

«Y Elías dijo a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se acercó a él; y él reparó el altar de Jehová que estaba arruinado.»

· Antes del fuego, viene la reparación. No podemos esperar manifestación si no estamos dispuestos a restaurar altares rotos en nuestra vida: la oración, la Palabra, la obediencia.

· Elías usa 12 piedras (unidad de Israel), cava una zanja y derrama agua. Hace todo más difícil humanamente para que la gloria sea enteramente de Dios.

· Simbolismo: El agua (esfuerzo humano, circunstancias adversas) hace que el milagro sea innegable.

C. La Oración del Clamor que Atrae el Fuego (v. 36-37)

«Y llegada la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel…»

· Observen su oración: Es corta, humilde y centrada en la gloria de Dios, no en la suya propia.

· «Respóndeme, Jehová, respóndeme.» Este es el clamor del lugar secreto que ahora se vuelve público. No es un grito teatral; es la confianza de quien ya ha pasado horas a solas con Dios.

D. El Fuego Cae (v. 38-39)

«Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras, el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja.»

· La unción para el fuego consume todo: No solo la ofrenda, sino las piedras (nuestra dureza), el polvo (nuestra humanidad) y el agua (nuestras imposibilidades).

· Resultado: El pueblo se postra y confiesa: «¡Jehová es el Dios!»

· La manifestación pública es el resultado inevitable de una vida de clamor secreto.

Contraste y Aplicación: Las Dos Dimensiones de la Unción

UNCIÓN PARA EL CLAMOR (Lugar Secreto) UNCIÓN PARA EL FUEGO (Monte Carmelo)

Se cultiva en la soledad: Arroyo Querit, Sarepta. Se manifiesta en la multitud: Monte Carmelo.

Es invisible a los ojos humanos: Solo Dios ve. Es evidente a todos: El pueblo ve y se postra.

Forja el carácter: Dependencia, humildad, persistencia. Demuestra el poder: Consume, purifica, convence.

Se enfoca en la relación: «En cuya presencia estoy.» Se enfoca en la misión: «Sea manifiesto que tú eres Dios.»

Sostiene la vida del profeta: Cuervos, harina. Sostiene la fe del pueblo: Fuego, lluvia.

Para la Vida Hoy:

1. No busques el Carmelo sin haber pasado por Querit. El deseo de poder sin carácter es peligroso. Dios te está escondiendo para poder mostrarte sin que te estrelles.

2. El clamor secreto determina la potencia del fuego público. Lo que nadie ve determina lo que todos ven. Tu vida de rodillas en casa es la que determinará el impacto de tu vida en la iglesia o en la calle.

3. La unción para el fuego tiene un propósito: revelar a Dios. Elías no buscaba fama; buscaba que el pueblo supiera que Jehová es Dios. Nuestra manifestación de poder debe apuntar siempre a la gloria de Dios, no a la nuestra.

4. Prepárate para la lluvia. Después del fuego vino la lluvia (1 Reyes 18:41-45). La unción para el clamor también trae refrigerio. No te detengas después del milagro; sigue clamando por la bendición continua.

Conclusión

Elías, el mismo hombre que cerró los cielos con su oración, fue el mismo que los abrió con su clamor. No había dos Elías; había un solo hombre que entendió que el poder público (fuego) es el fruto de una vida privada de intimidad (clamor).

· El Lugar Secreto (Querit, Sarepta) fue la escuela donde Elías aprendió que Dios es fiel, que provee en la sequía y que responde cuando nadie más mira.

· El Monte Carmelo fue el escenario donde Dios validó públicamente lo que ya había forjado en secreto.

El desafío para nosotros es claro: ¿Estamos dispuestos a habitar en el lugar secreto el tiempo suficiente como para que, cuando lleguemos al Monte Carmelo, el fuego que caiga no sea el de nuestras emociones, sino el de la gloria de Dios?

Que Dios nos conceda la gracia de ser como Elías: hombres y mujeres sujetos a pasiones como las nuestras, pero que oraron, que clamaron, y que vieron el fuego descender. Porque no hay fuego sin clamor, ni Carmelo sin Querit.

El Manto de Elías: La Unción de la Permanencia, la Unción de la Manifestación

Premisa Central: El manto de Elías representa una unción bidimensional. Por un lado, es la unción de la permanencia, que garantiza que la obra de Dios no muere con una generación, sino que se transfiere a otro (Elías a Eliseo). Por otro lado, es la unción de la manifestación, que golpea las aguas y abre caminos donde no los hay (el poder sobrenatural de Dios actuando en lo natural).

Introducción

La transición de Elías a Eliseo es uno de los momentos más icónicos de la Escritura. Un profeta de fuego (Elías) que está a punto de partir, y un siervo fiel (Eliseo) que se niega a soltarlo. En medio de este proceso, el manto se convierte en el eje central de la historia.

Elías era conocido como «el varón con manto de pelo» (2 Reyes 1:8), una vestimenta que lo identificaba como profeta. Pero cuando ese manto cae, no cae solo un trozo de tela; cae una herencia espiritual. Hoy, exploraremos qué significa recoger ese manto y vivir bajo esa doble unción.

1. Elías y el Manto: Símbolo de Autoridad y Relación

Antes de entender la unción, entendamos el símbolo.

A. El Manto como Identidad

El manto distinguía a Elías. Era su «uniforme» profético. Cuando lo envolvía para golpear el Jordán (2 Reyes 2:8), las aguas se abrían.

· Representación: El manto simboliza la autoridad delegada por Dios. No era la tela, era el Dios de la tela. Así como la vara de Moisés, el manto de Elías era el conducto para que el poder de Dios se manifestara.

B. La Relación Maestro-Discípulo

Eliseo no buscaba el manto por ambición; lo buscaba por amor y convicción. Cuando Elías le dice que se quede en Gilgal, Betel o Jericó, Eliseo responde: «Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré» (2 Reyes 2:2, 4, 6).

· La permanencia de la relación: La unción fluye en el contexto de la lealtad. No podemos recibir el manto de una generación anterior si no estamos dispuestos a caminar con ellos hasta el final, incluso hasta el «fuego» (carros de fuego) y el «torbellino».

2. La Unción de la Permanencia (2 Reyes 2:9-10)

«Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.»

A. El Concepto de «Doble Porción»

Eliseo no pide el manto directamente; pide el espíritu de Elías. Esta es la clave de la permanencia.

· Base Legal: La «doble porción» era lo que recibía el primogénito (Deuteronomio 21:17). Eliseo se está declarando hijo espiritual y heredero legítimo de la unción profética.

· Permanencia generacional: La unción de la permanencia asegura que el mover de Dios no se extinga. Elías tuvo un Eliseo. Pablo tuvo un Timoteo. La iglesia crece cuando entendemos que debemos perpetuar la unción, no solo disfrutarla.

B. La Condición: «Si me vieres…» (v. 10)

Elías responde: «Difícil cosa has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no.»

· Ver para permanecer: La permanencia de la unción requiere visión espiritual. Muchos quieren el manto, pero pocos tienen ojos para ver el momento de la transición y el peso de la gloria.

· Eliseo vio. Vio los carros de fuego y el torbellino. No se distrajo con lo espectacular; se enfocó en la partida de su maestro. Esa visión le garantizó la herencia.

C. La Caída del Manto (v. 13-14)

Cuando Elías sube al cielo, el manto cae. Eliseo lo recoge, pero no se queda solo con la reliquia; inmediatamente la usa.

· «¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías?» (v. 14). Esta pregunta marca el inicio de su ministerio.

· Permanencia no es estancamiento: La unción que permanece nos impulsa a seguir adelante. El manto cayó, pero el Dios del manto sigue vivo. Eliseo asume la responsabilidad.

3. La Unción de la Manifestación (2 Reyes 2:8, 14; 1 Reyes 19:15-18)

Si la permanencia habla de continuidad en el tiempo, la manifestación habla de poder en el presente.

A. Golpear las Aguas: Abrir lo Imposible

· Elías golpeó las aguas con su manto y se dividieron (v. 8).

· Eliseo, con el mismo manto, golpeó las aguas y preguntó: «¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías?» Y las aguas se dividieron (v. 14).

· Manifestación: La unción se manifiesta cuando enfrentamos nuestros «Jordanes» (obstáculos, ríos de dificultad). El manto no es para colgar en una pared; es para golpear aguas. Es la unción que abre lo cerrado, que rompe ciclos y que hace lo sobrenatural algo cotidiano.

B. Las Tres Comisiones de la Manifestación (1 Reyes 19:15-18)

Antes de partir, Dios le había dado a Elías tres tareas que él no completó en vida: ungir a Hazael (Rey de Siria), a Jehú (Rey de Israel) y a Eliseo (profeta).

· Manifestación a través de otros: Curiosamente, fue Eliseo (con la unción de la permanencia) quien eventualmente vería la manifestación de estas palabras (2 Reyes 8:7-15; 9:1-13).

· Elías representaba el poder manifiesto (fuego, lluvia, milagros). Pero la manifestación no termina con una persona; continúa manifestándose en la siguiente generación. Eliseo hizo el doble de milagros que Elías (la doble porción que pidió se manifestó en obras).

C. La Unción Manifestada en la Vida Cotidiana

Eliseo vivió la unción de la manifestación en todos los ámbitos:

· Sanó aguas (2 Reyes 2:19-22).

· Multiplicó aceite (2 Reyes 4:1-7).

· Resucitó muertos (2 Reyes 4:32-37).

· Sanó enfermedades (2 Reyes 5).

· Hizo flotar hierro (2 Reyes 6:1-7).

· La manifestación no es solo para el púlpito; es para la vida diaria. Es ver a Dios abriendo puertas laborales, sanando matrimonios y proveyendo en medio de la escasez.

Contraste y Aplicación: Las Dos Dimensiones del Manto

LA UNCIÓN DE LA PERMANENCIA LA UNCIÓN DE LA MANIFESTACIÓN

Habla de Herencia: Lo que recibimos de otros. Habla de Poder: Lo que ejercemos hoy.

Requiere Lealtad: Seguir hasta el final (Eliseo siguió a Elías). Requiere Fe: Golpear las aguas y creer que se abrirán.

Se Enfoca en la Visión: Ver la partida del maestro. Se Enfoca en la Acción: Hacer obras mayores.

Asegura la Continuidad: La obra no muere. Asegura la Relevancia: La obra es visible y poderosa.

Elías sembró. Eliseo cosechó y multiplicó.

Para la Vida Hoy:

1. Busca la permanencia antes que la manifestación. Eliseo sirvió por años antes de recibir el manto. Hay una generación que quiere manifestación (poder, milagros) sin pasar por el proceso de permanencia (discipulado, servicio, lealtad).

2. La manifestación verdadera viene de la permanencia con Dios. El manto de Elías funcionaba porque Elías conocía al Dios que respondía con fuego. No se trata de técnicas, sino de una vida de intimidad.

3. Recoge el manto que ha caído. Quizás ves que una generación de líderes o padres espirituales está partiendo. No te quedes solo con el recuerdo; recoge el manto (la Palabra, la visión, la unción) y úsalo. Pregunta: «¿Dónde está Jehová, el Dios de mis padres?» y prepárate para ver la manifestación.

Conclusión

Elías y Eliseo nos enseñan que el plan de Dios es mucho más grande que una sola vida. Dios busca permanencia para que su obra trascienda generaciones, y busca manifestación para que su poder sea evidente en cada época.

· La unción de la permanencia nos conecta con el pasado (la herencia de los profetas, la historia de la iglesia) y nos asegura que no somos huérfanos espirituales.

· La unción de la manifestación nos desafía en el presente a golpear los ríos de imposibilidad que tenemos frente a nosotros.

El desafío final es: ¿Tienes el manto? No basta con haberlo visto caer. Hay que recogerlo, ponérselo y usarlo. Y cuando lo uses, recuerda que no es tu poder, sino el Dios de Elías quien actúa.

Que esta generación sea como Eliseo: que reciba la doble porción, que vea la partida de los gigantes sin desanimarse, y que golpee las aguas con autoridad, para que el mundo vea que Jehová, el Dios de Elías, sigue siendo Dios hoy.

DE GEDEÓN A JEFTÉ: LA UNCIÓN QUE PRUEBA, LA UNCIÓN QUE CONQUISTA

Premisa Central: El llamado de Dios no sigue los currículums humanos. Desde el escondite del lagar (Gedeón) hasta el destierro de la casa paterna (Jefté), Dios forja a sus líderes en el horno de la adversidad. Gedeón nos enseña que la unción debe ser probada para quitar nuestros miedos; Jefté nos enseña que la unción debe ser ejercida para conquistar nuestros gigantes, aunque a veces la conquista más cara sea la de nuestro propio corazón.

Introducción

El libro de los Jueces es un ciclo constante de: pecado, opresión, clamor y liberación. En medio de esta espiral, Dios levanta caudillos. Dos de ellos, Gedeón y Jefté, comparten un origen humilde y un final complejo.

Sin embargo, sus historias nos revelan dos facetas distintas del trato de Dios con sus siervos. A uno, Dios lo trabajó internamente antes de enviarlo al campo de batalla. Al otro, Dios lo usó poderosamente a pesar de su pasado doloroso, pero le recordó que la conquista externa requiere sabiduría interna. Viajemos de Gedeón a Jefté para entender cómo la unción nos prepara y cómo la unción nos hace vencer.

1. Gedeón: La Unción que Prueba (Jueces 6-7)

Gedeón es el hombre del «sí, pero…». Es el escéptico que necesita señales, el guerrero escondido. Su historia es la de un hombre que es probado por Dios en lo interno antes de ser liberador de Israel.

A. La Prueba del Escondite: «Si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto?» (Jueces 6:13)

· Cuando el ángel lo saluda como «varón esforzado y valiente», Gedeón está escondido en un lagar (un hoyo) trillando trigo para que no se lo roben los madianitas.

· La unción que prueba comienza con una confrontación: Dios no niega la realidad del dolor, pero cambia el enfoque. La prueba aquí es de identidad. Dios no lo ve como un escondido; lo ve como un libertador.

· Aplicación: Muchas veces estamos escondidos en nuestros problemas, preguntándonos dónde está Dios. La unción que prueba nos saca del lagar y nos pone cara a cara con nuestro propósito.

B. La Prueba del Lana: La Búsqueda de Seguridad (Jueces 6:36-40)

· Gedeón pone el vellón sobre la tierra. Pide señales. No es solo incredulidad; es un hombre que necesita saber que no está loco.

· La paciencia de Dios en la prueba: Dios no se ofende por nuestras dudas sinceras. Le concede las dos señales opuestas (vellón mojado/tierra seca, y viceversa).

· Advertencia: La prueba del vellón no debe ser un estilo de vida, sino un punto de partida. Dios permite la prueba de la confirmación para fortalecer nuestra fe débil.

C. La Prueba del Ejército: Reducción a 300 (Jueces 7:2-8)

· «El pueblo que está contigo es mucho…» (v. 2). Esta es la prueba más dura. Dios no necesita un gran ejército; necesita un ejército que sepa que la victoria viene de Él.

· Los dos filtros:

  1. Los temerosos: Los que se fueron (22.000). El miedo es contagioso en el reino de Dios.

  2. Los que beben como perros: Los 300 que llevaron el agua a la boca con la mano, alertas, sin arrodillarse para beber como animales (descuido total).

· Conclusión: La unción que prueba nos deja sin excusas humanas. Cuando somos débiles, entonces somos fuertes. Gedeón conquistó no con una espada, sino con un cántaro roto y una antorcha. La prueba quebró su orgullo y encendió su luz.

2. Jefté: La Unción que Conquista (Jueces 11-12)

Jefté es el hijo de una ramera, echado de su casa por sus hermanos, que se convierte en un guerrero temido. Su historia es la de la gracia restaurando al marginado y dándole victoria, pero también la advertencia de que la conquista externa debe ir acompañada de dominio propio.

A. El Origen: La Unción Busca al Marginado (Jueces 11:1-3)

· «Era Jefté galaadita, esforzado y valiente, hijo de una mujer ramera.»

· Despreciado y desterrado, Jefté se va a la tierra de Tob y se rodea de «hombres ociosos» (marginados como él).

· La unción para conquistar no depende de un linaje perfecto. Jefté representa a aquellos que han sido rechazados por la sociedad o por su propia familia, pero que Dios levanta en el momento de crisis. Cuando los ancianos de Galaad van a buscarlo desesperados, Jefté les recuerda su injusticia (v. 7).

B. La Diplomacia: La Conquista de la Sabiduría (Jueces 11:12-28)

· Antes de pelear, Jefté intenta negociar con el rey de los amonitas. Le envía mensajeros, le recuerda la historia y le propone la paz.

· La verdadera conquista no es belicosa: Jefté sabía que la unción también opera en la mesa de negociación. Fue un hombre de Palabra y de historia. Conocía el recorrido de Israel por el desierto y los derechos de posesión dados por Dios.

· Aplicación: La unción que conquista no es fanatismo; es sabiduría. Intentamos la paz, pero si el enemigo no escucha, entonces actuamos.

C. El Voto Trágico: La Conquista Mal Calculada (Jueces 11:30-40)

· «Si entregares a los amonitas en mis manos, cualquiera que saliere de las puertas de mi casa a recibirme… será de Jehová, y lo ofreceré en holocausto.»

· Aquí vemos el peligro de una unción no refinada por el carácter (a diferencia de Gedeón, que fue probado en el carácter). Jefté, aunque valiente, hace un trato con Dios basado en costumbre pagana o en un arranque de emoción.

· La conquista más amarga: Gana la batalla contra los amonitas, pero pierde la paz en su hogar. Su hija única sale a recibirlo con panderos.

· Lección: Podemos conquistar territorios para Dios, pero si no hemos sido probados en el corazón (como Gedeón), nuestras promesas impulsivas pueden costarnos lo que más amamos. Jefté cumplió su palabra, pero su historia termina con lágrimas. La unción que conquista debe estar gobernada por el conocimiento del carácter de Dios (que nunca pidió sacrificios humanos).

CONTRASTE Y APLICACIÓN: LAS DOS FACETAS DE LA UNCIÓN

GEDEÓN: La Unción que Prueba JEFTÉ: La Unción que Conquista

Interna: Dios trabaja su corazón y su fe. Externa: Dios usa sus habilidades de liderazgo.

Pasivo: Necesita señales, duda, esconde. Activo: Negocia, pelea, lidera.

Final: Victoria humilde (rechaza ser rey). Final: Victoria agridulce (pérdida personal).

Lección: Sin ser probados, no podemos ser usados. Lección: Sin sabiduría, la conquista puede costar caro.

Para la Vida Hoy:

1. Necesitamos el proceso de Gedeón antes de la batalla de Jefté. Dios no puede confiarnos una gran conquista si antes no hemos vencido nuestros miedos en el lagar.

2. Dios especializa a cada uno. Hay temporadas de «prueba» (Gedeón), donde parece que no avanzamos, pero Dios está forjando el carácter. Y hay temporadas de «conquista» (Jefté), donde debemos movernos con fe y autoridad.

3. Cuidado con los votos impulsivos. Jefté nos recuerda que el celo sin conocimiento (Proverbios 19:2) puede traer dolor. Nuestra unción para conquistar debe ir siempre alineada con la Palabra de Dios.

Conclusión

De Gedeón aprendemos a confiar en la prueba: Dios nos reduce, nos examina y nos deja solos con Él para que el mundo vea que la salvación es suya.

De Jefté aprendemos a levantarnos del rechazo: Dios no nos define por nuestro pasado, sino por nuestro presente de fe, pero nos advierte que la conquista externa debe ir acompañada de un corazón sabio.

Ambos, a su manera, aparecen en la galería de la fe en Hebreos 11:32. No fueron perfectos: Gedeón hizo un efod que llevó a Israel a idolatría, y Jefté hizo un voto trágico. Sin embargo, la fe que tuvieron en el Dios de Israel los colocó como héroes.

Hoy, sea que estés en el lagar de la prueba (como Gedeón) o en el campo de batalla de la conquista (como Jefté), recuerda: La unción que prueba prepara a la unción que conquista.

APORTE DE LA INTERCESION PARA UN NUEVO TIEMPO PROFETICO

Dr. Roberto Velazco R.

¿Qué relación existe Intercesión, con el nuevo tiempo profético que siempre debemos experimentar en nuestras vidas? En primer lugar, recordemos lo que es la intercesión. En el libro de Ezequiel 22: 30 encontramos las pautas o la definición bíblica de lo que es la intercesión. “Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé.” La expresión que nos llama la atención es hacer vallado y ponerse en la brecha a favor de la tierra.
Esto nos habla de tener un amplio sentido de solidaridad por lo que se clama y eso es lo que define la intercesión.


Intercesión viene del verbo Hebreo Paga y del griego Etuncano y se traduce como buscar auxilio para una persona. Del Latín Inter que se traduce como Entre y Ceder que se traduce como salir surge la definición de lo que es la intercesión. La INTERCESION: (1) Es rogar o mediar por otro. (2) Es la acción de una persona que toma el lugar de otra, o se pone en su lugar para suplicar defender el caso de ésta, guiado sólo por el amor y la misericordia. (3) Es
buscar el bien del otro, interviniendo a su favor para conseguirle un beneficio. (4) Es postrarse o reunirse con la intención de hacer una petición a
favor o en contra de alguien o de algo.


Nuestro Intercesor guía es Jesucristo, quien intercede por nosotros delante de nuestro padre celestial según el libro de Romanos 8:34. Él se dio así mismo por nosotros, su vida es un ejemplo de Intercesión (Fil. 2:5-11) Nosotros debemos modelar a través de Cristo, El es nuestro Camino, y así como El Intercede, también debemos hacerlo nosotros. En Juan 14:6 Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por
mí.” El es nuestro camino en todo, nuestro ejemplo a seguir. En Juan 13:15 leemos: “Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.”

Ya no solo oramos intensamente por lo que queremos ver, sino que también, oraremos para que Dios nos revele lo que el quiere y luego irrumpimos con la intercesión profética, que provocara la visión de Dios en particular, Familia, Iglesia, o nación.

Si no hay intercesión no nos alinearemos a los planes de Dios. Los intercesores proféticos con su clamor hacen que ocurran las cosas, trayendo la voluntad de Dios a la tierra. Ellos conocen la palabra, e imperiosamente tiene que aplicarla de manera tal que su clamor sea
seguro, efectivo y practico.


La palabra de Dios declara: “Porque no hará nada Jehová el Señor sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.” (Amos 3:7), pero no todos son profetas, porque esto es lo sobrenatural del asunto, no tienes que ser profeta para fluir en lo profético. Lo profético es declarar la palabra de Dios es decir tu expones lo que está escrito, mediante una revelación profética, das la palabra rhema de lo que está escrito, que es la palabra de Dios.


No hay mayor profecía que la biblia, porque no puedes dar una palabra profética que este fuera del marco o el contexto de la palabra de Dios. Lo que necesitas, es que Dios te revele sus diseños. La Palabra.

Lo profético viene como resultado de la manifestación del Espíritu Santo.
Podemos ver tres niveles en lo profético: 1. El espíritu de profecía, el don de profecía, el oficio del profeta. Los dos primeros los entrega el ES por medio de sus dones, el tercero es un don de Jesucristo. El espíritu de profecía es una manifestación del Espíritu Santo en medio de la Iglesia, todo creyente que tenga al Espíritu Santo, es apto para esta manifestación. Esto es un manto de unción que es dado en ciertas ocasiones que provoca que el creyente profetice la palabra de Dios. (Apoc. 19:10- El testimonio de Jesus). No es un don ni oficio y se da en medio de una atmosfera conducente, bien sea en un servicio de
adoración y alabanza en tiempos de intercesión profunda o cuando se está acompañado de profetas.


Toda intercesión profética está regida por la palabra de Dios. Debemos por lo tanto ser buenos mayordomos de lo que Dios nos entrega. 1 Corintios 4:1, 1 Corintios, 6:1, Mateo 18:20).


La Intercesión profética puede abrir la puerta a lo milagroso es un nivel más poderoso que envuelve no solo la oración, sino también guerra activa a favor de otros. La Intercesión profética hace rompimiento de agendas satánicas establecidas sobre familias, pueblos y naciones enteros, arranca y destruye maldiciones y decretos establecidos de
satanás para destruir.


Cuando la intercesión es realizada dentro del ministerio profético, esta lleva al profeta a establecer el reino de Dios y su justicia, sobre las familias, haciendo declaraciones e impartiendo la palabra de Dios y proclamando que se establece la libertad divina.

La intercesión profética demanda:
(Salmo 18: 25-27)

  1. Llenura del Espíritu Santo.
  2. Una mente afilada.
  3. Un Corazón Limpio.
    Esto quiere decir que, para poder elevar nuestro nivel de Oración a uno de
    Intercesión profética, debemos cumplir o experimentar las condiciones que
    el Señor nos exige.

Saliendo de nuestra Zona de Comodidad. (Dt:32:11-12)

“Como el águila que excita su nidada, Revolotea sobre sus pollos, Extiende sus alas, los toma, Los lleva sobre sus plumas, 12 Jehová solo le guió, Y con él no hubo dios extraño.”

Este es un año de Jubileo, un año de libertad y oportunidades de Dios para descubrir y entrar en nuevas y grandes dimensiones las cuales el Señor por años ha venido hablándonos.

La Vida del águila nos inspira para encontrar una tremenda verdad profética que nos ayudara muchísimo.


Las águilas comienzan a remover sus nidos, donde están sus polluelos para que estos dejen de depender de ellos y así aprendan a volar y a desarrollar su vida.

En este tiempo que vivimos Dios nos sacara de nuestra zona de comodidad.

¿Qué es salir de nuestra zona de comodidad?

La zona de confort, es el conjunto de límites que nos impiden avanzar.

El lugar donde es fácil hacer nada y en cambio, tener la sensación de que te esfuerzas para hacer mucho sin conseguirlo, es la zona en la que viven las quejas, los reproches, las preocupaciones , es el resultado de los actos preparados con prisa, sin haber planificado suficiente y cuando te das cuenta, ya no hay nada que hacer. Veamos más detenidamente qué es esa zona de comodidad en la que muchas veces nos quedamos atrapados.

Por lo que de manera inconsciente, estamos buscando en todo momento, permanecer dentro de algo llamado “nuestra zona de confort“. Es importante destacar, que nuestra naturaleza humana, nos acondiciona para intentar en todo momento, evitar las amenazas que puedan atentar contra nuestra existencia. Y por esta razón, buscamos siempre acercarnos al placer, y alejarnos del displacer. Esto implica que busquemos la comodidad, y evitemos la fatiga de hacer cosas nuevas o vivir experiencias desconocidas.

El miedo es el principal factor que nos afecta a la hora de querer expandir, o salir de nuestra zona de confort, por genética, le tenemos miedo a lo desconocido.

Algunos ejemplos de zona confort en los que podrías identificarte son:

Quejarte de la mala relación con un jefe en el trabajo
Quejarte de la relación con la pareja.

Como ser libre de ataduras del Pasado.
“..y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8:32)

De nuestra vida anterior traemos secuelas que nos roban nuestra verdadera libertad en Cristo. Asuntos que han llegado a nosotros por experiencias traumáticas vividas o por consecuencias indirectas que nos han envuelto y nos han llevado a tener ataduras u opresiones.El Señor nos promete libertad si realmente le hemos conocido. Libertad traducida como calidad de vida y perfecta intimidad con El. No podemos tener una intimidad profunda con el Señor si estamos amarrados, ligados o cargados por traumas u opresiones del Pasado. El Señor desea que seamos libres y completamente libres. ¿Cómo ser libre realmente de todo peso que nos asedia?

Veamos algunos consejos que nos da la misma palabra de Dios para posesionarnos de lo que es nuestro y así vivir en la plena libertad con la que Cristo nos ha hecho libres.Tu Libertad será el resultado de lo que Tú y nadie más que tú elijas y decidas creer, confesar, perdonar, renunciar y abandonar.

(1) Lo primero que debemos hacer es reconocer nuestra condición o como estemos viviendo en nuestro actual momento. Reconocer que no es normal ni espiritual, ni nuestra herencia en Dios vivir cargado u haciendo cosas que en nuestro fuero interior sabemos en nuestra conciencia que no está bien.

Determinar nuestra necesidad de ser liberados.“Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecad.Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí.” (Salmo 51:2-3)David está reconociendo su problema y todo lo que está acarreando. Era su Carne.

Hay que diferenciar entre los efectos de ataques demoniacos y las acciones de la carne. Gálatas 5:16 vs con Efesios 6:12.Gálatas 5:16 “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.”Cuando decimos “Carne” no se referimos únicamente a personas, se refiere también a nuestras pasiones y deseos heredados del Adán Caído. Algunos sinónimos son “naturaleza pecaminosa” (Rom. 7:18), “el viejo hombre”( Rom 6:6), naturaleza Adanica (1a Cor.15:22).

Discernir entre la obra de los demonios y la naturaleza carnal es muy importante porque, en el mundo cristiano, se han tomado dos extremos en lo que se refiere al tema. No todos los problemas son demoniacos como tampoco no todos son el resultado de una obra de la carne. Necesitamos reconocer que ambas fuentes pueden incitar conductas negativas y debemos aprender a identificar la problemática correcta en las personas.

Los impulsos de la carne fueron activados en todos los seres humanos por la caída del hombre. Cuando una conducta pecaminosa tiene su origen en un deseo carnal, en lugar de un ataque demoníaco y expulsarlo la solución sería “Morir al Yo”. Es al negarnos nosotros mismos, crucificarnos en la cruz, aunque una vida continua de satisfacción a la carne atraerá al mundo espiritual de maldad, a los demonios, así como un cadáver atrae a los buitres.Efesios 6:12 “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”

En la traducción TLB traducido dice los demonios son entidades de maldad “sin cuerpo” por lo que desean ingresar al cuerpo de seres humanos para poder operar en la dimensión física; aunque son capaces de funcionar tanto fuera como dentro del cuerpo físico.

Los demonios trataran de tentar, esclavizar, atormentar, empujar y corromper al humano para que haga su voluntad., la voluntad del enemigo que no incluye bienestar y prosperidad sino ruina y destrucción. Ellos buscan a los seres humanos, que es la obra de la creación más preciada de Dios, para paralizarlos y detenerlos y de esta manera no se cumpla el propósito y llamado de cada quien. Trabajan para evitar que los creyentes sirvan a Cristo, poniendo obstáculos para bloquearlos y que no logren ser instrumentos de Dios.

El mundo espiritual de maldad es una realidad real., la única solución es reconocerlos y echarlos fuera.¿Cómo distinguir si está lidiando con la carne o con un demonio? Por lo general, si se trata de un demonio, Usted no podrá ejercer dominio propio, no importa cuanto lo intente. Estará luchando contra un deseo compulsivo que supera sus fuerzas y aun su propio deseo de agradar a Dios y de respetar a su familia.

Si usted a orado y ayunado sigue cayendo en el mismo pecado, es probable que este lidiando con un demonio que han encontrado una entrada para oprimir esa área en su vida. Los demonios entran en la vida de una persona cuando los muros espirituales de protección están derribados.

(2) Discernir si el problema es obra de la carne o de la maldad del segundo cielo y disponerse a crucificarse o ser liberado. Ser Honrados
“¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos.” (Salmo 19:12)“Examíname, oh Dios,y conoce mi corazón; Pruébame conoce mis pensamientos. Y ve si hay en mí camino de perversidad,Y guíame en el camino eterno.” (Salmo 139:23-24)

(3. Arrepentimiento El arrepentimiento es un regreso decidido a apartarse del pecado y de Satanás. Es indispensable aborrecer todo mal de la vida y dejar de estar de acuerdo con el mal. «¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo? (Arnós 3:3). Se debe aborrecer el pecado. «Y allí os acordaréis de vuestros caminos, y de todos vuestros hechos en que os contaminasteis; y os aborreceréis a vosotros mismos a causa de todos vuestros pecados que cometisteis» (Ezequiel 20 :43).

(4)Renunciación: Dejar el mal.
La renunciación es la acción que resulta del arrepentimiento. «Al ver él (Juan el Bautista) que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento» (Mateo 3:7-8). Producir frutos de arrepentimiento implica más que palabras. Es una demostración del arrepentimiento, es la prueba que ya se dejaron esos pecados. Por ejemplo, si alguien se arrepiente de la lujuria y de la concupiscencia, es necesario que destruya todo material porno

(5) Perdonar a los demás. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre Celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas» (Mateo 6: 14-15). La voluntad de perdonar es absolutamente esencial para la liberación (ver Mateo 18:21-35).

(6) Orar al Señor. Pídale a Dios que le libere y que lo mantenga libre en el nombre de Jesús. «Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo… (Y todo aquel que invocare el nombre del Señor será liberado)» (Joel 2:32a).