¡La semana pasada, la Iglesia Cristo Rey de las Asambleas de Dios, bajo el cálido liderazgo de los Reverendo Víctor Reyes y Blanquita Reyes, fue el escenario de un encuentro inolvidable. La primera reunión de este ciclo fue marcada por un mensaje poderoso y profundamente relevante: “El Espíritu Santo, mi mejor amigo en tiempos de Crisis”. Esta prédica, llena de fe y convicción, sentó las bases para lo que sería una manifestación asombrosa del poder divino.
Una vez culminado el mensaje, la atmósfera en el templo cambió de manera palpable. El Espíritu Santo comenzó a manifestarse de una forma verdaderamente sobrenatural. Un torbellino de milagros, sanidades portentosas y palabras proféticas se desató, tocando directamente las necesidades más profundas de cada asistente. Fue un momento de gracia donde la fe se elevó y la presencia de Dios se hizo innegable.
Entre los testimonios más impactantes, dos jóvenes, uno de 19 y otro de 20 años, quienes el año anterior (2024) habían sido profundamente impactados por una palabra profética, recibieron con gozo el Bautismo en el Espíritu Santo, un paso significativo en su caminar de fe. Pero la intervención divina no se detuvo allí: dos personas, una sorda de nacimiento y otra con sordera parcial, experimentaron el milagro de la audición, escuchando claramente por primera vez o con una nitidez renovada, una prueba irrefutable del toque sanador de Dios.
El poder de la fe y la compasión divina también se manifestó en la vida de un hermano afectado por un accidente cerebrovascular. Ante la mirada atónita de todos, aquel hombre que dependía de un bastón o muleta para movilizarse, soltó su apoyo y comenzó a caminar con total perfección, demostrando una restauración completa.
Estos momentos de profunda revelación y sanidad quedaron grabados no solo en la memoria de los presentes, sino también inmortalizados en las gráficas fotográficas, que sirven como evidencia tangible de los milagros que ocurrieron ese día. La Iglesia Cristo Rey fue testigo y partícipe de cómo el Espíritu Santo se manifestó como un amigo fiel y poderoso, capaz de transformar vidas y sanar heridas en los tiempos de mayor crisis.



